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Movilizaciones Estudiantiles: Chile, el estallido ya viene

CHILE, EL ESTALLIDO YA VIENE

30 mil personas en la calle por semana, 72 horas sin bombas lacrimógenas y un descontento social arrastrado por más de 20 años. Las manifestaciones de las últimas semanas han sacado a la luz pública tanto la voz de los endeudados de la Educación Superior, como la de los defensores de la Patagonia. Se trata de demandas que han logrado hacer eco frene a un escenario aún incierto respecto a los alcances que logre este estallido social.

Por Daniela Escárate y Romina Reyes

Si el 2008 tuvo a María Música y su jarro de agua, este año su símil fue el centenar de estudiantes de la Universidad Tecnológica Metropolitana (Utem) forcejeando con los guardias de seguridad de Joaquín Lavín. Se trate de “faltas de respeto” o actos reivindicativos, lo cierto es que estos gestos hablan de un profundo malestar. Y si hace tres años atrás una ministra resultó empapada, este 2011 el titular de Educación deberá enfrentar mucho más que un jarro de agua o una supuesta agresión.

Aunque es casi imposible calcular el número de personas presentes en una manifestación, resulta fácil afirmar que durante las últimas semanas se han alcanzado récords históricos para los últimos años. Además, cabe considerar que la Educación sólo ha sido una de las tantas problemáticas que ha logrado remecer el panorama nacional.

“Creo que éstos son cuestionamientos a la democracia que hemos construido. Si la gente se manifiesta en contra de ésta, es porque asume que la democracia no es un tema dado, sino una construcción ciudadana” explica Víctor Muñoz, sociólogo de la Universidad de Chile quien ha dedicado parte de su trabajo a los movimientos estudiantiles. Muñoz además agrega que las últimas movilizaciones de los estudiantes han sido capaces de dejar esa falencia en absoluta claridad.

Crónica de un movimiento anunciado

Si bien uno de los eslóganes del movimiento universitario ha sido la recuperación de la Educación Pública, fue un plantel privado el que primero hizo noticia en Santiago. A comienzos de abril explotó el conflicto de la Universidad Central, convocando en reiteradas ocasiones a cientos de estudiantes marchando hacia el Ministerio de Educación. Casi paralelamente y de forma paulatina, comenzaron a surgir múltiples voces denunciando graves atrasos y recortes en las becas entregadas por el Gobierno.

El 12 de mayo se llamó al primer paro nacional, con más de 30 mil estudiantes en Santiago y más de 100 mil en todo el país. Diversos actores entregaron su apoyo, tanto desde el mundo de la cultura como secundarios, apoderados, funcionarios y académicos. A partir de entonces, las marchas se repitieron repletando las calles con similar número de asistentes, en espera de las medidas que anunciaría Sebastián Piñera en el discurso del 21 de mayo. Sin embargo, los anuncios presidenciales respectivos a la educación fueron poco satisfactorios.

En los cuatro párrafos dedicados al tema, no hubo referencias a las demandas estudiantiles que se gritaban a apenas unos metros del Congreso Nacional (ver recuadro). Se anunció, en cambio, una reestructuración de Aporte Fiscal Indirecto –entregado ahora directamente a los estudiantes, quienes podrán elegir libremente su casa de estudios, considerado esto un golpe bajo para los planteles tradicionales-, un nuevo trato con las universidades del Estado y un aumento en el apoyo a los centros de formación técnica e institutos profesionales.

Ante eso, la convocatoria se abocó a nuevas movilizaciones callejeras, al mismo tiempo que  varias universdades se fueron uniendo a paros o tomas, principalmente fuera de la Región Metropolitana. A esto se sumó la indignación de los estudiantes de la Universidad Técnica Metropolitana (Utem) con el programa de TVN Esto no Tiene Nombre, el cual dedicó su último capítulo a denunciar supuestas irreguridades en dicha casa de estudios e incluyó una polémica declaración de Joaquín Lavín. El ministró afirmó que “por ningún motivo” matricularía a sus hijos en la Utem y que haría lo posible para impedir su acreditación.

Una carta de disculpas de parte de Lavín, días después, no fue suficiente y los estudiantes manifestaron su malestar de diversas maneras, incluyendo el intrincado incidente con el ministro el martes 7 de junio. Este mismo día de forma casi simultánea, en Arica, la vocera de Gobierno Ena Von Baer se vió en aprietos tras ser interrumpida en medio de un homenaje a las Glorias de la Infantería, por estudiantes que traspasaron las vallas para intervenir con sus demandas durante el acto oficial.

Estas acciones radicales de interpelación física mostraron división en un movimiento que celebraba y repudiaba la supuesta agresión contra Lavín. Sin embargo, para Víctor Muñoz este tipo de actos demuestran una impotencia ante la indiferencia de las autoridades. “En el fondo, se busca dejar de manifiesto la imposibilidad que tienen los planteamientos de una sociedad civil organizada, de ser considerados por una política formal cerrada a esas voces”, considera el sociólogo recordando el caso de María Música.

La transición ciudadana por abajo

Los estudiantes son sólo una parte de un movimiento ciudadano mayor. Sin ir más lejos, el 2011 comenzó con Punta Arenas entera paralizada gracias a la movilización en protesta por el alza del gas.

Para Gabriel Salazar, “este es un movimiento que se ha ido fraguando desde abajo”, es de largo plazo y al cual se han ido “sumando distintos grupos por temas sectoriales”. El ejemplo más ilustre de esto lo podría representar las multitudinarias manifestaciones en contra de Hidroaysén.

“Estos son algunos reventones que se están mostrando forman parte de algo que llamo una ‘transición ciudadana por abajo’, que es distinta de la transición política por arriba”, explica Salazar. Bajo su punto de vista, lo que también está emergiendo es  “la gran política  o lo político. Una que proviene de la soberanía ciudadana y que es anterior a la ley, está por encima de ésta y del Estado, el cual siempre la está reprimiendo porque le tiene miedo. En cambio, la política de los políticos está cada vez más en decadencia”, sentencia el historiador.

Víctor Muñoz también considera que “ la política formal no ha estado en posibilidad de transformar los  movimientos sociales hacia una democracia realmente integradora y que contenga un sesgo social y participativo”. Igualmente, para el sociólogo se trataría de movimientos dictatoriales, pues están en contra toda el sistema instaruado en dicha época.

¿Y ahora qué?

Fue durante los noventa cuando se comenzó a visibilizar la imagen de una generación de jóvenes ajenos al acontecer nacional, identificados con el individualismo y la indiferencia de Marcelo Ríos. La juventud que no estaba “ni ahí”, despreocupado y no interesada en la política, dejaba atrás la figura del joven contestatario y luchador por los Derechos Humanos que tanta importancia tuvo durante los últimos años de la dictadura.

Sin embargo, las movilizaciones de este año o la Revolución Pingüina, de la que ya se cumple media década, demuestran que “el gran problema del ejercicio ciudadano no es que los jóvenes sean apolíticos o que sólo piensen en sí mismos, sino que esa politicidad choca con un campo político institucional donde esa conflictividad no tiene cabida”, reflexiona Víctor Muñoz.

El 10 de junio, mientras a Piñera lo recibían con protestas en Chillán, Lavín anunciaba que alrededor de 40 colegios se encontraban en toma y 20 universidades, en la misma situación o en paro indefinido. También afirmó que el único camino es el diálogo, en la misma línea que el Presidente, quien señaló que en el país hacía falta respeto por la autoridad y la institucionalidad. Pero ¿qué hacer con ésta última cuando ha hecho omitido sistemáticamente las demandas ciudadanas? .

“Si un movimiento tan profundo como éste se orienta a sentarse en la mesa con las autoridades a negociar, pedir y dialogar, está perdido. Va a ganar la autoridad”, advierte Salazar. Para el historiador, está bien conversar con Lavín, no obstante, lo más importante “es que el movimiento se reúna con los suyos, tome decisiones haga propuestas concretas y luego exija que se cumplan”.

Al cierre de esta edición, la Casa Central de la Universidad de Chile era ocupada por los estudiantes, al mismo tiempo que crecía el movimiento de los secundarios, incluyendo un llamado a paro el lunes 13. Habrá que esperar a ver si este movimiento sobrevive a la coyuntura y logra anteponerse a un gobierno represor, a una prensa al servicio de los poderes económicos y a los megaeventos deportivos. Atención, hijos de Bello.

RECUADRO

El enredo social

El uso de las nuevas tecnologías como herramienta de difusión ha sido una de las novedades del último tiempo. Sin embargo, éstas serían tan sólo un complemento de las redes asociativas, según explica Salazar. “Puede que la asociatividad ciudadana, que está en las redes verdaderas, utilice también Internet y celulares, pero no hay que reducirlo sólo a eso”.

Otrora, las convocatorias se realizaban boca a boca o por medio de panfletos que contenían las indicaciones de reunión, recorrido, etc. Para Muñoz la novedad de las redes sociales “no termina con la forma histórica en que los sujetos han accedido a organizarse. Eso permanece. Sí, hay cosas tremendamente nuevas, pero también otras que siguen como hace veinte años” añade el sociólogo.

RECUADRO

LAS DEMANDAS

El petitorio Confech se articula en 3 ejes fundamentales que son Financiamiento, acceso y democratización de las universidades.Dentro del primer punto, el aumento del financiamiento a las universidades estatales es lo principal junto a la regulación del sector privado. El rechazo a la PSU conduciría a generar un proceso de acceso equitativo a las universidades, sin la distinción de clase de la actual prueba de admisión. Por último, se busca la Derogación del DFL 2 2010 para asegurar el derecho a la participación  triestamental de todas las instituciones de Educación Superior en sus cuerpos colegiados, en las elecciones de autoridades unipersonales y en la toma de decisiones.

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